-SESIÓN 23
VISITA A SAN JUAN DE LURIGANCHO
El día 17 de noviembre nos dirigimos a San Juan de Lurigancho, específicamente a un comedor infantil, en donde realizamos ayuda humanitaria al llevar algunos productos que podrían ayudar a las personas que se ven beneficiadas por esta organización que lleva comida a los niños que no pueden acceder a ella con tanta facilidad debido a su débil situación económica.
En primer lugar, para ser honesta hoy no me impresionó tanto ver las condiciones en las cuales las personas de los alrededores de la zona viven, creo que esto como consecuencia de que, el bimestre anterior ya había visto esta triste realidad, tanto en la visita diagnóstica como en las misiones en las cuales participé. Claro, todo ello tomando en cuenta que este tipo de actividades te abre los ojos, de modo que, uno sea capaz de ver la realidad tal y como es.
En segundo lugar, algo que aprendí este día fue a reconocer el aspecto ético de mis acciones y decisiones, esto como resultado de observar la manera en la cuál mis buenos actos pueden influir de cierta manera en la forma en la cual las personas se comportan y viven. Observé cómo muchos niños mostraban sus enormes sonrisas cada vez que les regalábamos un pequeño presente, pero ellos no fueron los únicos sonrientes, sino también sus madres, quienes se alegraban por la felicidad de sus hijos.
Así también, he aprendido algo más acerca del trabajo en equipo, a causa de que, para realizar la actividad y ser capaces de llevarla con el mayor éxito posible fue importante que cada miembro del colegio colabore, ya sea cargando los productos que estábamos llevando, o limpiando y ordenando todo el comedor para que el mismo esté más organizado.
Para finalizar con la reflexión del día de este día, considero que esta ha sido una experiencia muy grata que no solo me permitió reafirmar lo que ya sabía acerca de las condiciones de vida de las personas de la zona, sino también, me permitió ser consciente de que yo puedo ayudar para producir un cambio, pero para ello, siempre deberé tomar en cuenta el impacto que el aspecto ético de mis acciones y decisiones tiene una relación con el bienestar de las demás personas.
En primer lugar, para ser honesta hoy no me impresionó tanto ver las condiciones en las cuales las personas de los alrededores de la zona viven, creo que esto como consecuencia de que, el bimestre anterior ya había visto esta triste realidad, tanto en la visita diagnóstica como en las misiones en las cuales participé. Claro, todo ello tomando en cuenta que este tipo de actividades te abre los ojos, de modo que, uno sea capaz de ver la realidad tal y como es.
En segundo lugar, algo que aprendí este día fue a reconocer el aspecto ético de mis acciones y decisiones, esto como resultado de observar la manera en la cuál mis buenos actos pueden influir de cierta manera en la forma en la cual las personas se comportan y viven. Observé cómo muchos niños mostraban sus enormes sonrisas cada vez que les regalábamos un pequeño presente, pero ellos no fueron los únicos sonrientes, sino también sus madres, quienes se alegraban por la felicidad de sus hijos.
Así también, he aprendido algo más acerca del trabajo en equipo, a causa de que, para realizar la actividad y ser capaces de llevarla con el mayor éxito posible fue importante que cada miembro del colegio colabore, ya sea cargando los productos que estábamos llevando, o limpiando y ordenando todo el comedor para que el mismo esté más organizado.
Para finalizar con la reflexión del día de este día, considero que esta ha sido una experiencia muy grata que no solo me permitió reafirmar lo que ya sabía acerca de las condiciones de vida de las personas de la zona, sino también, me permitió ser consciente de que yo puedo ayudar para producir un cambio, pero para ello, siempre deberé tomar en cuenta el impacto que el aspecto ético de mis acciones y decisiones tiene una relación con el bienestar de las demás personas.
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